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  • 1 Artículo 1
    La Juventud Comunista de México es una organización juvenil de masas, autónoma, combativa y revolucionaria que agrupa a todos los jóvenes, que independientemente de sus distintas experiencias de lucha, están dispuestos a cambiar este país, tributario del imperialismo...
  • 2 Artículo 2
    La Juventud Comunista de México es una organización independiente del poder público, de los explotadores y del imperialismo, pero que ha aceptado por la decisión unánime de sus miembros la orientación ideológica y política del Partido de los Comunistas...
  • 3 Artículo 3
    Los objetivos fundamentales de la organización son: reconquistar la independencia nacional y recuperar la soberanía de nuestro pueblo; abolir la dictadura neoliberal y con ella la explotación capitalista; contribuir a la revolución y a la construcción del socialismo...
  • 4 Artículo 4
    Relevante importancia tiene para la Juventud Comunista de México la lucha por los derechos históricos y concretos de la juventud de México y del mundo aunque sabe que solo se alcanzaran plenamente en el socialismo...
  • 5 El lema:
    ¡Sólo en el socialismo otro mundo es posible!
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Experiencia de un militante de la JCM en territorio rebelde

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¿Qué significa construir un mundo nuevo? ¿Qué se necesita para hacerlo?

Cuando se construye se parte de ciertos materiales y conocimientos con los que se cuenta. Construir es ir determinando algo: dándole forma a una realidad con base en una idea. Nosotros los humanos somos el demiurgo platónico: lo que conecta las ideas con la realidad. Lo nuestro es ser constructores: poner nuestras ideas en práctica.

 

La próxima visita a territorio rebelde zapatista, en la que esperamos que participen muchos camaradas, será una gran oportunidad para que tomemos conciencia de esos materiales necesarios para construir la sociedad que deseamos, para que veamos puestos en práctica los valores de una sociedad que se afana por preservar su identidad y por conquistar su libertad.

Esperamos que los y las camaradas que asistan a la Escuelita Zapatista regresen a sus lugares con la inquietud de comunicar lo que aprendieron en territorio rebelde, de compartir sus experiencias, pero, sobre todo, de poner en práctica lo aprendido en su vida y en su organización.

A continuación se comparte la experiencia de un camarada de la Juventud Comunista de México (JCM) que participó en las Brigadas de observación de agosto de 2011. El objetivo de estas brigadas era documentar el acoso y el hostigamiento por parte de grupos partidistas y paramilitares en contra de las Comunidades Base de Apoyo Zapatistas.

Brigada de observación.

Agosto de 2011

Caracol La Garrucha

Diario personal

Territorio Autónomo. Caracol La Garrucha. 28 de agosto de 2011

Hoy por la mañana salimos de San Cristóbal. Hubo que esperar un rato a los compas de Mitzitón que vendrían con nosotros, pero al final no pudieron llegar. Lo bueno del caso fue que los compas del CIDECI (Centro Indígena de Capacitación Integral) nos invitaron a desayunar. El CIDECI es un lugar maravilloso, los chicos de comunidades autónomas van ahí a estudiar oficios y otras cosas como Filosofía.

Total que como a las nueve salimos. El viaje fue magnífico. Pasamos del bosque de la región de San Cristóbal a la selva baja de Ocozingo. El camino fue largo. Por la tarde llegamos al Caracol de La Garrucha, esperamos un momento, como media hora, a que las autoridades del Caracol autorizaran nuestro paso. Una vez adentro los compas nos trataron con mucha amabilidad.

Entrar a la Casa del Buen Gobierno fue una experiencia indescriptible, los compas que formaban el Consejo proyectaban una gran autoridad; más aun cuando los veíamos deliberar en su lengua (Tzeltal) sobre las cuestiones que iban surgiendo. Salimos de la Junta mientras los compañeros autoridades discutían sobre si nos autorizarían o no a visitar el territorio y, en caso de autorizarlo, a qué comunidades iríamos.

Nos anduvimos un rato por la comunidad. Comimos en un comedor al aire libre hecho con madera y techo de lámina, con paredes bajas de las que salían unas columnas que sostenían el techo, mientras, algunos niños y jóvenes jugaban en una cancha cercana. Después de comer E... (un compañero de la brigada) estuvo hablándonos sobre su vida en la lucha. Fue muy inspirador: él ha estado en el movimiento desde el 94, un compa muy admirable por lo que sabe y por lo que hace; tiene, según nos contó, un origen muy humilde, a pesar de lo cual ha leído mucho y andado por muchos lados. Sabe mucho de marxismo.

Después de comer nos tomamos un café. Aquí hay tienda y cafetería. Una niña de unos 5 años, hija de la señora que atendía la cafetería, estuvo retándonos a adivinar palabras de cosas y animales que poseía, como conejos, pollos y una vaca. E... le contó un cuento muy hermoso sobre un guerrero que se enamora de la Diosa del amor y al final es castigado por su atrevimiento. Luego del café D... y K... (encargadas de la brigada) nos reunieron para planear el recorrido.

Nos autorizaron para visitar cuatro comunidades, cosa que, según dijo D... no había ocurrido antes. Esto da idea de la gravedad de la situación. En la junta acordamos quiénes entrevistarían, quiénes grabarían y quiénes fotografiarían en las entrevistas. Luego de la reunión me fui a bañar. Como a medio baño llegó la luz, pues los compas habían encendido una planta eléctrica.

Este lugar es extraordinario: hay casas y otras construcciones de block, mientras que en los pueblos que pasábamos por el camino las casas eran de madera. Hay un espacio libre en el centro de la población, en donde está la cocina, una cancha y una especie de escenario grande; a un lado hay casas, milpa y luego la montaña con su bosque. Al otro lado hay un auditorio grande y una serie de salones, en uno de los cuales nos hospedaron. Por todos lados se encuentran murales hermosos, en el salón donde estamos hay uno de una serpiente muy larga formando algo así como el contorno de un ojo, dentro del cual se lee: “El camino del futuro”; un Sol, una Luna, una Tierra. Junto a los salones está la Casa del Buen Gobierno. E... nos contó que los domingos viene aquí gente de otras comunidades (no zapatistas) a recibir atención médica y apoyo para resolver sus asuntos legales y pleitos.

Territorio Autónomo. Caracol La Garrucha. 29 de agosto de 2011

Hoy hicimos la primera entrevista en la comunidad El Granizo, del Municipio Autónomo Ricardo Flores Magón. Fue una experiencia indescriptible. Llegando a la comunidad nos recibieron de forma muy fraternal, nos ofrecieron un poco de pozol y comimos pollo en casa de un compa. En esta comunidad tienen una escuela muy hermosa, con murales y su propia tierra de cultivo que todos los compañeros trabajan (trabajo comunitario) y cuyo producto es destinado a las necesidades de su escuela.

La entrevista fue en uno de los salones de clase de la escuela. Luego de deliberar un rato decidieron que hablarían varias personas de la comunidad, se pusieron sus paliacates y pasamontañas y se sentaron en hilera frente a nosotros. Hablaron del acoso de otros hermanos, de que les están quitando sus tierras, de que se han metido a su escuela. Con dolor nos explicaron que nunca responden a las agresiones: por disciplina y por la lucha ellos se aguantan las ofensas. Con dolor nos lo contaron, con orgullo y admiración los escuchamos.

Hablaron también de la autonomía, de la educación y de la salud. Se organizan, nombran sus autoridades, hacen sus asambleas a donde acuden todos, incluso los niños. Los otros pobladores de la comunidad (pues sólo una parte es zapatista) no respetan a sus autoridades. Una cosa que sorprende es la claridad política de los compañeros, ya que saben descubrir y describir todas las estrategias del mal gobierno para destruir la organización. Son plenamente conscientes de la importancia que tiene su lucha para la liberación de todo el pueblo mexicano.

No puedo describir la gran autoridad que los compañeros proyectan, emanada de su congruencia y moralidad plenas, cuando hablan; la emoción que se siente al verlos portar sus pasamontañas y paliacates, su convicción, su entereza. Al entender la gran diferencia moral que hay entre ellos y nosotros, se puede uno explicar por qué no hemos podido hacer la revolución.

Salimos de El Granizo ya noche. Tras un viaje larguísimo, amenizado por las ocurrencias de E... y las rolitas que los demás iban cantando, llegamos a Jerusalén, comunidad donde pernoctamos. Durante este viaje Y..., uno de los dos compañeros miembros de la Junta de Buen Gobierno del Caracol que nos está acompañando, nos venía platicando cómo es que se dieron aquí los inicios del EZLN. Por desgracia la memoria no me ayuda mucho, pero intentaré reproducir la historia que nos narró.

Antes de comenzar con la historia del EZLN nos contó sobre su vida antes del alzamiento: de cómo sufrían de discriminación en la escuela, de los caciques, de cómo, a la usanza del porfiriato, los indios se iban endeudando con los finqueros. Su papá debía más de 30 000 pesos. Trabajaban de sol a sol para pagar los intereses de la deuda; sólo los intereses. Esa era la situación de muchos campesinos. Si no pagaban, les quitaban sus tierras.

Desde muy pequeño entendió que los soldados del Ejército Mexicano son unos traidores a la patria. Dice que cuando era niño se escuchaba hablar de los guerrilleros, que los soldados venían con el pretexto de buscar plantíos de droga, que los humillaban. Venían a buscar a los rebeldes. Fueron unos compas de Monterrey los que formaron el primer núcleo guerrillero. Llegaron y se fueron para la sierra. La gente veía que pasaba gente extraña, mestizos. Se asustaron y prepararon una carta donde los denunciaban, para que se fueran. El señor a quien le tocó llevar la carta se topó con los extraños. Le regalaron desparasitante y le invitaron una taza de café y pan. El señor regresó diciendo que no eran malas personas (pero como quiera llevó la carta).

Para sacar recursos, los mestizos sembraron chile. Pusieron su chilar en un cerro. Ahí trabajaban; en la sierra se entrenaban. Hasta que un día fueron traicionados por un tal señor Genaro. Llegó el ejército y se hizo el enfrentamiento. Muchos guerrilleros murieron pero se salvó un pequeño núcleo. Esa fue la semilla de la que nació el EZLN. En ese enfrentamiento murió la compañera Elisa Sáinz, de Monterrey. Por esa razón, el cerro se conoce hoy como “El chilar”.

Llegamos muy noche a Jerusalén. Ahí pernoctamos.

Territorio Autónomo. Caracol La Garrucha. 30 de agosto de 2011

Hoy vinieron a Jerusalén los compas del Ejido Peña Limonar para que les hiciéramos la entrevista. La situación que ellos viven es muy impactante por el nivel de las agresiones y por la gran disciplina de los que resisten. A un compañero lo han llevado preso, a otro le iban a quemar su casa. Les quitan sus parcelas, los amenazan. Ellos han resistido sin recurrir a la violencia porque, dicen, son zapatistas, son disciplinados. Ésta ha sido la entrevista más impactante. El compañero que hablaba y nos traducía al español los testimonios de sus compañeras y compañeros decía frecuente mente: “estamos llorando”, “ya no aguantamos”.

La escuela autónoma está cerrada (se las destruyen cada que la levantan), sobreviven apenas, porque les quitan su cosecha. Pero aguantan. “No nos rajamos”dicen, llorando, pero aguantando. Los agresores vinieron una tarde, como 200, a quemar la casa de una pareja de compañeros. Sólo estaba la esposa, ella salió y les dijo: “quémenla, adelante, estoy sola”. No se atrevieron. Al compañero que se llevaron preso lo golpearon y le robaron todo lo que traía. Le habían fabricado varios delitos. Salió bajo fianza: $40 000 pesos. Nos contaron también los compañeros que, para llegar a la entrevista, habían tenido que sortear los caminos y andar por veredas, pues su comunidad estaba cercada por paramilitares.

Luego de la entrevista almorzamos. Los compas de Jerusalén nos ayudaron a preparar y luego comimos juntos los de la brigada y los compañeros de las dos comunidades. Las dos primeras entrevistas que hicimos fueron en el Municipio Autónomo Ricardo Flores Magón. De ahí pasamos al municipio de San Manuel, que lleva ese nombre en honor al compañero insurgente muerto en la lucha.

La primera comunidad que visitamos de este Municipio se llama Santo Domingo. Para llegar caminamos por más de una hora, atravesamos dos ríos (o tal vez dos partes del mismo): uno por un puente y el otro por una parte poco profunda, quitándonos las botas. Fue un recorrido fantástico.

Los compañeros de ahí están siendo acosados por paramilitares de la OPDDIC (Organización Para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos) y de la ARIC (Asociación Rural de Interés Colectivo), quienes los amenazan y los agreden cuando andan en estado de ebriedad. Sólo así se animan a llevar a cabo acciones tan bajas; por eso el mal gobierno les fomenta el alcoholismo. Esta comunidad es muy pequeña. La entrevista fue en un cuarto chiquito de madera que usan como iglesia. Todas las casas son de madera. Viven tres familias que, entre todos, tienen unos quince niños. Lo mismo que en las demás comunidades, tienen la plena convicción de seguir resistiendo.

De regreso me quité las botas para sentir el lodo y la hierba en los pies. Como Paco y E... se quedaron atrás, se perdieron. Tardaron media hora más que todos los demás en llegar. D... y K... estaban muy preocupadas y deliberaban sobre si enviar por ellos o ir ellas mismas. En eso que aparecen en la lejanía.

Pasamos la noche en San Manuel, donde está la autoridad del Municipio. Ahí hay una clínica autónoma. Es impresionante; tiene varios consultorios y farmacia, es muy grande. También hay una preciosa escuelita autónoma, con sus murales y sus niños muy sonrientes. Hay unos salones para juntas (donde dormimos), una cocina comunitaria, una tienda comunitaria, una cancha de basquetbol, entre otras cosas. La tienda la atienden compañeros y compañeras que, como todo trabajo comunitario, no cobran por hacerlo. Ahí se dan los productos al costo, sin ganarles nada, porque el objetivo de la tienda es acercar los productos a la gente que los necesita y no lucrar. Todas estas construcciones están alrededor de un campo cubierto de pasto. Es uno de los lugares más hermosos que conocimos. Por la noche pude ver trabajar al promotor de salud que estaba de guardia en la clínica. Aquí todos dan su máximo a la hora y bajo las circunstancias que sean; no se percibe la indolencia de los lugares de donde nosotros venimos.

Territorio Autónomo. Caracol La Garrucha. 31 de agosto de 2011

Hoy por la mañana vimos a los niños llegar a la escuela autónoma. Son muchos. Paco fotografió los murales, luego llegaron los compañeros del poblado Nuevo Rosario. Les hicimos la entrevista. Los de la ORCAO (Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo) les roban ganado y madera. Cuando andan borrachos los agreden y amenazan de muerte.

De ahí pasamos al Municipio Francisco Villa. En el trayecto pasó un incidente gracioso (creo). Íbamos parados en la caja de la camioneta, andábamos por un largo tramo de terracería, yo iba muy distraído tratando de escribir lo que me faltaba del diario de ayer. De pronto el compañero Y... gritó con todas sus fuerzas: “¡Párate párate!” La camioneta se detuvo. Él y los otros compas BAZ saltaron fuera de la caja. Yo sentía que el corazón se me iba a salir, pero volteaba para todos lados y no veía paramilitares ni nada de lo que me imaginaba. En eso aparece el compa Y... con una vara larga y comienza a golpear el suelo con ella. Cuando regresó nos contó que se trataba de una serpiente muy venenosa que, si te muerde, no duras más de algunas horas.

También en ese trayecto presenciamos un espectáculo hermosísimo. En la Comunidad Autónoma Patria Nueva, por la que pasamos con rumbo a San Salvador, los niños de la escuela, unos treinta, estaban cantando el himno nacional; formaditos, en posición de firmes y saludando con la mano izquierda en la cabeza. Nos detuvimos para escucharlos. Al terminar cantaron el Himno Zapatista. Es una de las cosas más esperanzadoras que he visto y escuchado.

Seguimos nuestro camino hasta llegar a San Salvador, cabecera del Municipio Autónomo Francisco Villa. También ahí tienen clínica, tienda, escuela y cocina. Hay también una sala de juntas donde los compas nos recibieron. Ahí se encontraban los compañeros de la comunidad Nuevo Paraíso, a quienes hicimos la entrevista. Ellos denunciaron que los de la ORCAO los están despojando de sus tierras; que les han robado el alambre de púas; que han puesto retenes a las salidas y entradas de su pueblo y les disparan si se acercan, que intentaron quemarles un camión; que balearon a un compañero (en la pierna), más un largo etc. Los niños ya no van a la escuela por el riesgo constante. No pudimos constatar el avance de la autonomía porque había muchas denuncias que hacer.

Al terminar la entrevista me acerqué a platicar con unos compañeros jóvenes; yo quería saber sobre la educación que se imparte en las escuelas autónomas, que me contaran quiénes, tal vez, estaban participando en aquello; sin embargo los compas eran parcos en sus respuestas y, me pareció, era mayor su interés por saber quienes éramos nosotros; suele ocurrir que las personas más interesantes prefieren escuchar sobre otros que hablar de sí mismas. En fin, que terminé platicándoles cómo vivimos los obreros en las ciudades del país.

Olvidé decir que, en aquel largo trayecto de San Manuel a San Salvador, además del incidente de la serpiente, tuve otra extraordinaria charla con el compañero Y.... Me contó un poco sobre la educación autónoma: que está basada en el conocimiento sobre el entorno natural y social de las comunidades, que estudian su propia historia, que aprenden cómo cuidar su salud, a leer y escribir en su lengua. También me narró un sueño que tuvo, el cual intentaré reproducir en la medida de mis fuerzas:

Estaba yo trabajando en mi tierra cuando se hizo la hora de comer. Comí y me quedé dormido. Soñé que se me presentaba un hombre de túnica blanca. No tocaba el piso, estaba flotando. Me dijo: ‘Dicen que la matanza de toda esta gente fue en vano. Mataron a los hermanos y dejaron charcos de sangre sobre el suelo; vino el perro y la lamió, vino la mosca y la chupó, vino la lluvia y la arrastró. Pero esa sangre no está perdida: yo la conservo. ¡Mira!Me mostró un tambo lleno de sangre. Luego me llevó a una mesa donde tenía tres bolsas para transfusión sanguínea. La primera dijo está llena; esta sangre la beben los hermanos que no luchan, los que reciben los apoyos del mal gobierno, los que nos atacan. La segunda está a la mitad pero se está llenando cada vez más; esa la beben los hermanos que dicen estar en la lucha pero no luchan; los que de palabra nos apoyan pero están muy asustados y no actúan, los que aceptan los apoyos para disimular. La tercera bolsa le corresponde a los compas, los que están resistiendo; está vacía porque ellos no se alimentan de sangre. Estate tranquilo dijo­ porque la lucha va bien. Tendrán el apoyo de mucha gente. Habrá pronto un enfrentamiento en la selva, pero ustedes no sufrirán muertes’. Luego me mostró un carro que avanza sin detenerse por un camino cuesta arriba. Va custodiado por dos personas parecidas, a las que no se les ve el rostro. Una va adelante, guiando el carro, la otra va atrás. El de adelante es Tatic Samuel. El de atrás es el compa Subcomandante. El carro es el pueblo”.

De San Salvador pasamos al Municipio Autónomo Francisco Gómez. Ahí visitamos la comunidad de Toniná, que está al pie del sitio arqueológico del mismo nombre. Los compas de Toniná tienen la particularidad de que no son indígenas; son mestizos. A ellos les quieren quitar sus tierras porque en ellas hay un sitio arqueológico que es patrimonio de la humanidad (como si ellos no formaran parte de esta humanidad y no estuviera más que manifiesta su voluntad de protegerlo). Eso argumenta el INAH. En realidad lo que pretenden es vender terrenos a empresas del ramo turístico, pues Toniná se encuentra dentro de lo que, se pretende, será la ruta maya. A los compas los agreden constantemente los arqueólogos; les dicen que los van a sacar. A un compañero se lo llevaron preso con cargos inventados. Ya está libre. También los han amenazado con desaparecerlos por medio de los Zetas.

Luego de la entrevista nos echamos un café. Una compañera nos platicó que ellos también tienen sus instituciones autónomas: su escuela, su clínica. Lo que más me gustó de esta visita fue que por fin pude escuchar en español el discurso de la compañera A..., la otra miembro de la Junta de Buen Gobierno que nos acompañó en el recorrido. Al terminar cada una de las entrevistas ella habló a los compañeros de las comunidades acosadas. Aunque su palabra era en Tzeltal, yo sentía comprender su mensaje, por la emotividad de su voz y, al fin, pude comprobar que así era. Su palabra era de ánimo para los compañeros, les habló del apoyo de otras organizaciones, de la fuerza que tiene el EZLN, de nuestro deber como revolucionarios; les dijo que la represión es una muestra del riesgo que representan para el mal gobierno, que su deber es resistir, que a mayor represión mayor resistencia, más deben luchar; que al reprimir, el mal gobierno justifica la lucha, que la autonomía va para adelante a pesar de todo. Tener fuerza, resistir, no responder las agresiones, controlarse.

De Toniná regresamos al Caracol. Llovía y el viaje fue largo. Los compas de Toniná nos facilitaron otra camioneta para ir más cómodos. Nosotros cantamos juntos todo el trayecto de regreso; rancheras, trova, rock urbano. Nos sentíamos muy identificados; el haber vivido todo aquello juntos, en cierto modo nos había hermanado.

Ya en el Caracol nos empezamos a acomodar para dormir. Como a las nueve vino el compañero Y... a invitarnos un café. Nosotros aceptamos y él dijo que regresaría por nosotros cuando estuviera listo. Unas dos horas después regresó a decirnos que ya estaba. Nosotros desde un principio habíamos decidido acompañarlo, no tanto por el café (que por otro lado estaba re bueno), sino por su plática. Fuimos a tomar el café y nos contó sobre un colectivo del que forma parte. Están desarrollando proyectos productivos para mejorar las comunidades. Compraron una vaca en $4 200.00; la vendieron en $5 000.00; con lo que sobró empezaron a trabajar. La Junta de Buen Gobierno mandó construir un aula, dieron los recursos, los compañeros del colectivo pusieron su aportación y la escuela quedó más grande y de mayor calidad.

Territorio Autónomo. Caracol La Garrucha. 1 de septiembre de 2011

Todo este día la pasamos preparando los materiales. Por la noche, cuando nos disponíamos a dormir, nos enteramos que los compañeros de la Junta del Buen Gobierno estaban reunidos. Los tres militantes de la JCM que venimos en la brigada decidimos salir y llevar a la JBG un pequeño presente que José, a nombre de la organización, les enviaba. Me tocó hablar. No encontraba las palabras para expresar que aquella bandera simbolizaba para nosotros el compromiso y la convicción de estar con ellos en las buenas y en las malas. Al fin la recibieron de muy buen grado.

De regreso en el salón donde dormiríamos estábamos muy inquietos. No nos podíamos dormir porque teníamos mucho que hablar, por lo que nos salimos para platicar Paco, un compañero de Tuxtla y yo. En esas estábamos divagando cuando se nos acerca un compañero que estaba comisionado por su municipio autónomo para ir a hacer un trabajo al Caracol. Le expresamos la admiración que les tenemos a los zapatistas por lo que están haciendo y el nos contestó: “Vayan sin cuidado compas, porque la revolución sí la vamos a hacer. Aquí ya estamos decididos; vamos a derrotar al mal gobierno. Ustedes estense sin cuidado de eso”. Nos dio las buenas noches y se fue. Nosotros también partimos a dormir. 

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